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Jul 22

Pues con la novedad de que ahora estoy en contra de Telcel, y es por los precios exagerados que tiene, especialmente porque me quiero comprar el iPhone 3G y los precios son elevadísimos, ya sé que dije que se me hacían razonables los precios, pero ya vi que eran RIDICULOS, por eso estoy apoyando el movimiento “Nel Telcel“.

Nel Telcel

Por favor les pido que firmen, para así poder juntar mas firmas y poder reclamar los precio exagerados que nos da Telcel, bueno, nos vemos luego, hasta la próxima, salu2.

Jul 20

Bien bien, este es mi primer post como maquero y ya de regreso a casa después de 2 semanas de vacaciones, decidí colocar una serie que me gusto mucho, hace tiempo que termino el anime, y yo lo vi hace tiempo, pero el manga sigue, y como me gusto mucho me dedique a leer el manga desde el inicio, porque tiene muchas diferencias respecto al anime, entonces empecé.

FullMetal Alchemist

Sinopsis:

La historia transcurre en un mundo similar al nuestro, pero con una diferencia importante: al igual que aquí se desarrolla el uso de maquinas y la física como ciencias principales, en este mundo ese puesto lo ocupa la alquimia. No una alquimia casi mágica y similar a la química, como la que se practicaba en la Edad Media, sino otra bien distinta, una ciencia en toda regla, regida por la conservación de la materia. Para hacer alquimia se precisa conocer íntimamente la estructura de aquello que se desea transmutar, y mediante un diagrama conocido como circulo de transmutación, canalizar la energía de la persona hacia el fin perseguido: cambiar la forma y composición de algo. La alquimia no es sin embargo una ciencia al alcance de todos: se necesita un cierto talento para llevarla a cabo. Los alquimistas suelen ser de hecho personas muy respetadas.

Siendo muy pequeños, Alphonse [Al] y Edward [Ed] Elric perdieron a su madre, tratando de revivir la usando el mayor tabú en la alquimia: la transmutación humana, perdiendo Al todo su cuerpo y Ed su pierna izquierda. Para “recuperar” el cuerpo de su hermano, Ed sacrifica su brazo derecho con lo que logra atar el alma de Al a una armadura.

De esta manera, los hermanos Elric emprendieron un largo viaje para conseguir la piedra filosofal, un artilugio alquímico que les podría permitir recuperar el cuerpo de Al y las extremidades de Ed

El manga va bastante bueno, se los recomiendo mucho, casi termina lo que parece ser el final, pero pues ya ven que después sacan otra historia después de eso, pero la verdad estoy muy emocionado viéndolo, el ultimo que salió fue el #85 y fue el 8 de julio, casi apenas, pero se tardo como 5 días en traducirlo.

Yo lo leo en ingles, ya que encontré la pagina de Bleach Exile, que se las recomiendo muchísimo, tiene una colección increíblemente grande de mangas y todos muy bien actualizados, hay leo conforme van saliendo también el manga de Naruto y el de Bleach.

Los capítulos nuevos salen cada mes, el siguiente va a salir el 8 de agosto, pero sé que valdrá pena la espera, bueno, me despido, nos vemos, hasta la próxima.

Jul 10

 

Pues como dice el titulo, estoy que no quepo de felicidad, me compre una Mac Book, tiene un procesador de 2.4 core 2 duo, 2 gb de ram y 160 de disco duro, bastante buena, y mas con el Mac OSX Leopard, es una fregoneria, aunque lo que no me gusta ahorita de primera impresión, es que los bordes de la lap, están bastante afilados y me lastiman, pero para poder decir más, tengo que calarla un rato mas, eeen fin, les pongo una foto que acabo de tomar.

Mac

Para que me crean :P , hasta ahorita me fije, que el post pasado fue el primero que no puse en día par, que remedio, me da flojera cambiarlo, jaja, bueno, luego les platicare más cosas, por el momento solo quería “presumir” mi nueva lap, que la verdad si estoy muy contento.

Jul 9

Posteando de nuevo, aclarando, no hubo ninguna alineación cósmica, este post lo escribí exactamente después de escribir el pasado, jaja, me encontré de nuevo con esta historia, que la verdad tenia muchas ganas de compartirles, a mi me gustan mucho las matemáticas, y ya he leído algunos de sus libros, quisiera compartirles esta historia.

Aurelio Baldor, el autor del libro que más terror despierta en los estudiantes de bachillerato de toda Latinoamérica, no nació en Bagdad. Nació en La Habana, Cuba, y su problema más difícil no fue una operación matemática, sino la revolución de Fidel Castro. Esa fue la única ecuación inconclusa del creador del Algebra de Baldor, un apacible abogado y matemático que se encerraba durante largas jornadas en su habitación, armado sólo de lápiz y papel, para escribir un texto que desde 1941 aterroriza y apasiona a millones de estudiantes de toda Latinoamérica.

El Algebra de Baldor, aun más que El Quijote de la Mancha, es el libro más consultado en los colegios y escuelas desde Tijuana hasta la Patagonia. Tenebroso para algunos, misterioso para otros y definitivamente indescifrable para los adolescentes que intentan resolver sus “misceláneas” a altas horas de la madrugada, es un texto que permanece en la cabeza de tres generaciones que ignoran que su autor, Aurelio Angel Baldor, no es el terrible hombre árabe que observa con desdén calculado a sus alumnos amedrentados, sino el hijo menor de Gertrudis y Daniel, nacido el 22 de octubre de 1906 en La Habana, y portador de un apellido que significa “valle de oro” y que viajó desde Bélgica hasta Cuba sin tocar la tierra de Scherezada.

Baldor, el grande

Daniel Baldor reside en Miami y es el tercero de los siete hijos del célebre matemático. Inversionista, consultor y hombre de finanzas, Daniel vivió junto a sus padres, sus seis hermanos y la abnegada nana negra que los acompañó durante más de cincuenta años, el drama que se ensañó con la familia en los días de la revolución de Fidel Castro.

“Aurelio Baldor era el educador más importante de la isla cubana durante los años cuarenta y cincuenta. Era fundador y director del Colegio Baldor, una institución que tenía 3.500 alumnos y 32 buses en la calle 23 y 4, en la exclusiva zona residencial del Vedado. Un hombre tranquilo y enorme, enamorado de la enseñanza y de mi madre, quien hoy lo sobrevive, y que pasaba el día ideando acertijos matemáticos y juegos con números”, recuerda Daniel, y evoca a su padre caminando con sus 100 kilos de peso y su proverbial altura de un metro con noventa y cinco centímetros por los corredores del colegio, siempre con un cigarrillo en la boca, recitando frases de Martí y con su álgebra bajo el brazo, que para entonces, en lugar del retrato del sabio árabe intimidante, lucía una sobria carátula roja.

Los Baldor vivían en las playas de Tarará en una casa grande y lujosa donde las puestas de sol se despedían con un color distinto cada tarde y donde el profesor dedicaba sus tardes a leer, a crear nuevos ejercicios matemáticos y a fumar, la única pasión que lo distraía por instantes de los números y las ecuaciones. La casa aún existe y la administra el Estado cubano. Hoy hace parte de una villa turística para extranjeros que pagan cerca de dos mil dólares para pasar una semana de verano en las mismas calles en las que Baldor se cruzaba con el “Che” Guevara, quien vivía a pocas casas de la suya, en el mismo barrio.

“Mi padre era un hombre devoto de Dios, de la patria y de su familia”, afirma Daniel. “Cada día rezábamos el rosario y todos los domingos, sin falta, íbamos a misa de seis, una costumbre que no se perdió ni siquiera después del exilio”. Eran los días de riqueza y filantropía, días en que los Baldor ocupaban una posición privilegiada en la escalera social de la isla y que se esmeraban en distribuir justicia social por medio de becas en el colegio y ayuda económica para los enfermos de cáncer.

Algebra del exilio

El 2 de enero de 1959 los hombres de barba que luchaban contra Fulgencio Batista se tomaron La Habana. No pasaron muchas semanas antes de que Fidel Castro fuera personalmente al Colegio Baldor y le ofreciera la revolución al director del colegio. “Fidel fue a decirle a mi padre que la revolución estaba con la educación y que le agradecía su valiosa labor de maestro…, pero ya estaba planeando otra cosa”, recuerda Daniel.

Los planes tendría que ejecutarlos Raúl Castro, hermano del líder del nuevo gobierno, y una calurosa tarde de septiembre envió a un piquete de revolucionarios hasta la casa del profesor con la orden de detenerlo. Sólo una contraorden de Camilo Cienfuegos, quien defendía con devoción de alumno el trabajo de Aurelio Baldor, lo salvó de ir a prisión. Pero apenas un mes después la familia Baldor se quedó sin protección, pues Cienfuegos, en un vuelo entre Camagüey y La Habana, desapareció en medio de un mar furioso que se lo tragó para siempre.

“Nos vamos de vacaciones para México, nos dijo mi papá. Nos reunió a todos, y como si se tratara de una clase de geometría nos explicó con precisión milimétrica cómo teníamos que prepararnos. Era el 19 de julio de 1960 y él estaba más sombrío que de costumbre. Mi padre era un hombre que no dejaba traslucir sus emociones, muy analítico, de una fachada estricta, durísima, pero ese día algo misterioso en su mirada nos decía que las cosas no andaban bien y que el viaje no era de recreo”, dice el hijo de Baldor.

Un vuelo de Mexicana de Aviación los dejó en la capital azteca. La respiración de Aurelio Baldor estaba agitada, intranquila, como si el aire mexicano le advirtiera que jamás regresaría a su isla y que moriría lejos, en el exilio. El profesor, además del dolor del destierro, cargaba con otro temor. Era infalible en matemáticas y jamás se equivocaba en las cuentas, así que si calculaba bien, el dinero que llevaba le alcanzaría apenas para algunos meses. Partía acompañado de una pobreza monacal que ya sus libros no podrían resolver, pues doce años atrás había vendido los derechos de su álgebra y su aritmética a Publicaciones Culturales, una editorial mexicana, y había invertido el dinero en su escuela y su país. La lucha empezaba.

Los Baldor, incluida la nana, se estacionaron con paciencia durante 14 días en México y después se trasladaron hasta Nueva Orleans, en Estados Unidos, donde se encontraron con el fantasma vivo de la segregación racial. Aurelio, su mujer y sus hijos eran de color blanco y no tenían problemas, pero Magdalena, la nana, una soberbia mulata cubana, tenía que separarse de ellos si subían a un bus o llegaban a un lugar público.

Aurelio Baldor, heredero de los ideales libertarios de José Martí, no soportó el trato y decidió llevarse a la familia hasta Nueva York, donde consiguió alojamiento en el segundo piso de la propiedad de un italiano en Brooklyn, un vecindario formado por inmigrantes puertorriqueños, italianos, judíos y por toda la melancolía de la pobreza. El profesor, hombre friolento por naturaleza, sufrió aun más por la falta de agua caliente en su nueva vivienda, que por el desolador panorama que percibía desde la única ventana del segundo piso.

La aristocrática familia que invitaba a cenar a ministros y grandes intelectuales de toda América a su hermosa casa de las playas de Tarará, estaba condenada a vivir en el exilio, hacinada en medio del olvido y la sordidez de Brooklyn, mientras que la junta revolucionaria declaraba la nacionalización del Colegio Baldor y la expropiación de la casa del director, que sirvió durante años como escuela revolucionaria para formar a los célebres “pioneros”. La suerte del colegio fue distinta. Hoy se llama Colegio Español y en él estudian 500 estudiantes pertenecientes a la Unión Europea. Ningún niño nacido en Cuba puede pisar la escuela que Baldor había construido para sus compatriotas.

Lejos de la patria

Aurelio Baldor trató en vano de recuperar su vida. Fue a clases de inglés junto a sus hijos a la Universidad de Nueva York y al poco tiempo ya dictaba una cátedra en Saint Peters College, en Nueva Jersey. Se esforzó para terminar la educación de sus hijos y cada uno encontró la profesión con que soñaba: un profesor de literatura, dos ingenieros, un inversionista, dos administradores y una secretaria. Ninguno siguió el camino de las matemáticas, aunque todos continuaron aceptando los desafíos mentales y los juegos con que los retaba su padre todos los días.

Con los años, Baldor se había forjado un importante prestigio intelectual en los Estados Unidos y había dejado atrás las dificultades de la pobreza. Sin embargo, el maestro no pudo ser feliz fuera de Cuba. No lo fue en Nueva York como profesor, ni en Miami donde vivió su retiro acompañado de Moraima, su mujer, quien hoy tiene 89 años y recuerda a su marido como el hombre más valiente de todos cuantos nacieron en el planeta. Baldor jamás recuperó sus fantásticos cien kilos de peso y se encorvó poco a poco como una palmera monumental que no puede soportar el peso del cielo sobre sí. “El exilio le supo a jugo de piña verde. Mi padre se murió con la esperanza de volver”, asegura su hijo Daniel.

El autor del Algebra de Baldor se fumó su último cigarrillo el 2 de abril de 1978. A la mañana siguiente cerró los ojos, murmuró la palabra Cuba por última vez y se durmió para siempre. Un enfisema pulmonar, dijeron los médicos, había terminado con su salud. Pero sus siete hijos, quince nietos y diez biznietos, siempre supieron y sabrán que a Aurelio Baldor lo mataron la nostalgia y el destierro. (Revista Dinners, Colombia-2000).

Hasta luego.

pd1: Encontre un lugar para conectarme diario, o almenos eso espero, podre contestar todos los comentarios.

pd2: Para todos los fanaticos de The Avatar: The Last AirBender, la proxima semana salen 5 capitulos nuevos, de lunes a viernes a las 10 hora del centro de Mexico, aqui en gringolandia, para que esten pendientes para que los descarguen luego, jaja.

Via | Pecesama Weblog 

Jul 4

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Via | Pecesama Weblog

Jul 4

Bueno, aunque no actualicé el blog últimamente, por cuestiones de estudio, ahora voy a volver a ausentarme, jaja, eeen fin, me voy de vacaciones, nos vemos en 2 semanas, que tengan felices vacaciones, ya que hoy oficialmente inician, mañana salgo, nos vemos.Ya tengo el siguiente post, lo pondré después de este, esta bastante cómico, si puedo respondo los comentarios de ves en cuando, y si hay alguna alineación cósmica, también pongo un post, jaja, no prometo nada. Les deseo lo mejor, y recuerden, una sonrisa les alarga la vida, les alegra el día a ustedes y a todos a su alrededor, que su vida este llena de felicidad, hasta la próxima.